≡ Home  »   Provincial   »   «Todo lo que tengas en tu despensa hay una empresa de Jaén que lo hace»

«Todo lo que tengas en tu despensa hay una empresa de Jaén que lo hace»

De izquierda a derecha, José Luis Adán, delegado de IDEAL Jaén, Pedro Bruno, Rebeca Úrsula López, Miguel Sánchez Pinilla, la directora comercial de IDEAL Jaén, María José Jiménez y Pablo Moris. / M. Á. C.

La tercera Mesa por Jaén, de IDEAL, con el apoyo de la Diputación Provincial, reúne a empresarios pioneros que dan sabor a Jaén

Miguel Ángel Contreras

El juego es sencillo. Coja al azar un alimento cualquiera que tenga en su cocina. El que sea. Casi con total seguridad puede comprar ese mismo producto pero ‘made in Jaén’ (si es que no lo es). Un queso, espárragos, galletas, vino, crema de calabaza, paté, chocolate. Incluso puede ir un paso más allá: elija uno que no crea que pueda elaborarse aquí, en el mar de olivos. Pongamos, por ejemplo, el marisco, la sal o la estevia. Error. Jaén, aunque no tenga ni un metro cuadrado de playa, vende del primero y fabrica de la segunda. También cultiva y comercializa el endulzante natural.

«Todo lo que tengas en tu despensa hay una empresa que lo elabora en Jaén, como mínimo, con la misma calidad. Es una frase que me encanta repetir. Dime un producto y yo te digo una empresa», defiende Pedro Bruno, diputado provincial de Agricultura, Ganadería, Medio Ambiente y Cambio Climático. «¿Gambas? Mariscos Castellar. ¿Sal? Salinas Don Diego. El que quieras», insiste.

Y es que el sector agroalimentario tiene un papel muy relevante en la provincia de Jaén, más allá del indudable buque insignia del aceite de oliva, con iniciativas que buscan la singularidad, la excepcionalidad del territorio y la calidad de los productos. Sabor auténtico, tradicional y vanguardista al mismo tiempo. Todo ello gracias a empresarios que sacan adelante proyectos de lo más variopinto que crean con ello empleo, marca ‘Jaén’ y se implican en el desarrollo económico de la provincia.

Representantes de algunas de estas iniciativas fueron los participantes de una nueva entrega de ‘Mesas por Jaén’ que organiza IDEAL, en colaboración con la Diputación de Jaén al amparo de la iniciativa ‘Yo elijo Jaén’; reuniones que buscan exponer oportunidades, ventajas y herramientas para emplear, emprender e invertir en territorio jienense.

Hace doscientos millones de años la provincia estaba cubierta por el Mar de Thetys, también llamado Mar Keupper. Éste sufrió procesos cíclicos de evaporación y ‘reinundación’, de manera que se fue formando una gruesa capa de sales sobre el suelo. Cuando, por movimientos tectónicos, este se movió, la capa de sal acabó fragmentada y en el subsuelo, aunque otros posteriores lo acercaron a la superficie.

Esta es la explicación de que hogaño, tantos millones de años después, Jaén fabrique sal y lo haga además de una calidad excepcional. «Viene con cloruro sódico, hierro, magnesio e incluso en proporciones muy bajas oro y plata. Una sal muy equilibrada. En el agua de mar se precipitan metales pesados, microplásticos y de todo», subraya Rebeca López, de Salinas Don Diego.

En 2013, tras fallecer su padre, apostaron «por sales más exclusivas, cambiando el nombre en su honor». Hacemos un producto ecológico, muy valorado fuera de España y cada vez más en nuestro país», recalca. Sus ‘perlas de sal de manantial’ se venden en tiendas gourmet y ecológicas y han llegado hasta Japón o Suiza.

Lo verde vende

«Ha sido clave el apoyo de Diputación. Con la etiqueta eco de Degusta Jaén hemos ido a ferias internacionales a las que nunca hubiéramos podido ir siendo una empresa pequeña, dando a conocer que en Jaén hay una salina, un producto especial», añade.

Producen medio millón de toneladas al año, dependiendo de la campaña, «muy limitada en comparación con la marina». «En Jaén había más de 60 salinas hace ciento y pico años, pero hoy no es rentable en comparación con la producción de sal marina. Hay una diferencia de precio importante, pero es que la producción y las cualidades no tienen nada que ver».

Mantienen así viva la cultura íbero-romana, llevando a cabo por sus maestros salineros el proceso artesanal para la elaboración de sal de manantial propio de zonas de interior de la Península Ibérica.

«Tenemos dos sondeos a 200 metros de profundidad. Para obtener el mineral es necesario provocar la evaporación del agua para conseguir su nueva precipitación. Esto se consigue por la acción del sol y viento tras disponer la salmuera en pozas, unos estanques de gran extensión y poca profundidad. La originalidad de la industria artesanal de Jaén radica en unas condiciones geográficas que permiten la explotación, con temperaturas extremas que rebasan los 45 grados, por lo que la simple insolación es suficiente para lograr la evaporación y la precipitación de la sal en las condiciones adecuadas», explica López. En todo el proceso no puede caer agua en la sal porque se deshace. Este verano, sin casi lluvia, ha sido de buena producción.

Se encuentran además enfrascados en un proyecto de ecoturismo, para conocer la salina de interior de primera mano.

La nueva vida del chachepó

En los turistas y visitantes vio «una oportunidad de negocio al alza» Pablo Marín de la mano del chachepó. El dulce típico de Linares «estaba un poco olvidado» y lo han puesto en primera línea. Calado, con forma alargada y un nombre llamativo y comercial, fabrican «más de 4.000 cajas al mes». Han tenido repercusión en medios nacionales y se venden «en Vigo o en Alemania, es algo diferente, nuevo». Su crecimiento ha sido notable, «una vez haces marca y abres en la zona de La Mancha».

De elaboración artesanal puede aguantar hasta 147 días sin frío, lo que facilita su venta. «Es algo como los Miguelitos de la Roda o los piononos de Granada. Para los propios pero está enfocado especialmente al turismo y la ‘venta de impulso’. Todos somos turistas al menos una vez al año, te llama la atención y lo compras», añade.

Miguel Sánchez y su mujer eran pensionistas (él por problemas con la espalda tras haber sido vigilante de seguridad y ella por un accidente) cuando se les encendió la bombilla. «Como no podíamos estar parados, empezamos a hacer mesas de dulces, en comuniones, eventos. Un día nos dio por hacer galletas de jengibre, las vendíamos envueltas en papel y se vendieron muchísimo. Y empezamos a crecer», rememora.

Actualmente sus galletas hechas con un aceite verde temprano se venden en todas las tiendas gourmet de El Corte Inglés de España, a las que nutren desde su obrador en Úbeda.

Deja un comentario

2004 - 2022 | fuensantademartos.com
Ir al contenido