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Ganaderos jienenses sacrifican vacas lecheras sanas para poder sufragar costes y sobrevivir

Un ganadero observa a varias vacas lecheras en su explotación. / RAMÓN L. PÉREZ

Los gastos y la sequía abocan a llevar a los animales al matadero, con una merma en la producción y el cierre ya de explotaciones

Miguel Ángel Contreras

«Vas sacrificando vacas por salvar al resto hasta que te quedas sin ninguna». El lamento es de uno de los ganaderos de la comarca norte jienense que ha tenido que vender hasta la última cabeza de ganado, su modo de vida durante décadas. «Llevaba cinco años pasándolo mal con la leche, pero ya ha sido el remate. Estamos todos mal. Incluso los grandes están en apuros», subraya.

En los últimos seis meses han caído dos ganaderías importantes en la provincia de Jaén, una en Andújar, con más de 600 vacas mandadas todas al matadero, y otra en Linares, superando el centenar. «Tristemente el sacrificio de animales sanos que están produciendo es la tónica general.

En la provincia había 120 explotaciones de vacuno de leche en 1998, hoy por hoy quedan 14. Casi todo lo pequeño o mediano ha caído», cuenta Tomás Cano, técnico veterinario de Asaja Jaén.

«Al final es la multinacional la que marca el precio. No hay capacidad de negociación ninguna»

Las vaquerías se han visto atrapadas en una espiral infernal con los costes de las explotaciones disparándose muy por encima de lo que la leche ha subido. La desesperación de ir día tras día a trabajar en el último año perdiendo dinero y la falta de liquidez para pagar los piensos, las facturas de la luz y otros gastos desbocados en las granjas han empujado a los ganaderos a sacrificar vacas para al menos cobrar la carne y salir momentáneamente del atolladero. Aun sabiendo que es pan para hoy y hambre para mañana.

La provincia tenía en 2020, según la Junta, más de 2.700 vacas lecheras adultas censadas. En un año normal van al matadero el 10% por desvieje. Las que no producen se reponen con novillas. Pero este año se han matado muchas más de lo habitual, incluso sanas y productivas, que además no se han repuesto. Desde mediados del pasado año han sido cientos de vacas. La cifra total se acercaría al millar.

Normalmente las vacas dejan de ser rentables cuando producen menos de 20 litros al día. Con esta crisis se han sacrificado vacas «que estaban dando 25 o más».

«Ha sido la tormenta perfecta. Hay una crisis de fondo a la que se une la subida del precio de las pajas, los piensos, medicamentos, un nivel de exigencia cada vez mayor en las granjas, menos agua, que se sigue usando la leche como producto reclamo en los supermercados restándole valor con ofertas… Y el gasoil. Una granja de vacuno de leche tiene que estar un tractor o dos o tres trabajando todo el día para dar de comer a los animales. Y así todo, hasta que no compensa», añade Cano.

«Hace dos años una vaca se comía unos seis o siete euros de pienso, alfalfa y al día. Ahora sale por unos once, a eso súmale luz, gasoil, mano de obra, etc. Con el litro pagándose en torno a 50 céntimos, por 25 producidos por una vaca, son unos 12 euros lo que genera al día. No llega a cubrir gastos», se queja Antonio Martínez, gerente del grupo jienense Levasa. «Eso está llevando a que tristemente se estén sacrificando muchas vacas sanas», apostilla.

Lactalis asegura que el problema no se trasladará a supermercados y tiendas

El líder mundial de productos lácteos, Grupo Lactalis, tiene en la vecina Granada la mayor de sus plantas de España, donde recogen 175 millones de litros de leche de 223 ganaderías andaluzas. La mayoría de las jienenses venden su leche a la multinacional francesa. La empresa constata las dificultades tanto para productores como para la industria por el incremento de costes así como por la merma de producción láctea por la sequía y el calor.

«Estos factores inciden en que en algunos meses recientes se haya reducido la producción en España pero no hasta el extremo de que los alimentos lácteos falten en los lineales», afirman, asegurando que no habrá de momento problemas en supermercados y tiendas.

Así pues con la situación actual para ser rentable un solo animal tiene que producir en torno a 35 litros diarios. O, evidentemente, menos cantidad pero que suba el precio que se paga en origen por el producto. «En Francia está por encima de 60 céntimos en origen», apunta Martínez. Un precio que aquí salvaría muchas explotaciones, «aunque luego vuelva a bajar si descienden los costes».

¿Faltará leche?

Las consecuencias de las decisiones que muchos ganaderos han tomado con el agua al cuello se pagan ahora con un descenso de la producción láctea que está empezando a sufrir ya la industria, no solo en Jaén, sino en todo el país de forma generalizada. La sequía y el calor sostenido del verano han sido otro factor determinante para que haya mermado la producción lechera, que ronda en Jaén los 12-14 millones de litros anuales.

¿Podría llegar a haber desabastecimiento? A priori los grandes grupos afirman que no, aunque Cano avisa que el nivel de producción ha bajado ya hasta el punto de empezar a afectar a las marcas blancas. En Jaén la mayoría de productores vende su leche a la mutinacional Lactalis y a Alba Ganaderos, en Granada, que a su vez la vende al primero, quien al final marca el precio. «No hay capacidad de negociación ninguna», lamenta Cano.

Vaquería en Alcalá la Real. / IDEAL

«La leche tiene que pagarse a 60 céntimos el litro o más con estos costes»

El déficit de producción ha hecho ya subir la cotización de la leche. En estos momentos los ganaderos están cobrando entre 51 y 53 céntimos de euro por litro en origen como precio base (sube la liquidación ligeramente la leche tiene mayor cantidad de materia grasa ó de proteína en relación a unas referencias determinadas o si tiene menos bacteriología o células somáticas que establece la normativa para la leche cruda de vaca), casi un 60% más que el pasado año, cuando se tocó fondo en torno con el litro a 30 céntimos.

Sin embargo, el desorbitado aumento de los costes de producción, que se ha doblado en el caso de algunos de los componentes de la alimentación vacuna, como el maíz, la soja o el algodón… sigue manteniendo bajo mínimos los límites de rentabilidad en las granjas.

«El vacuno de carne si está algo más fuerte, aunque también hay quien ya lo está pasando mal. El de leche está mucho peor. Llevamos año y medio mal no, lo siguiente. Y eso que el precio ha subido unos 20 céntimos el litro, hasta alrededor de 50. Esa subida sin embargo no luce. Se está pagando como nunca y se da la paradoja de que no cubre gastos por el encarecimiento de los costes de producción. Es una situación muy difícil que está llevando a sacrificar muchos animales», lamenta Antonio Rodríguez, responsable de Sectores Ganaderos de COAG Andalucía, Antonio Rodríguez.

Una vaca «buena para matadero» vale unos 800 euros, dependiendo de los kilos, explica. Con 25 litros de leche producidos al día por ejemplar se están sacrificando para mantener al resto. «Son animales buenos, que no se sacrifican en condiciones normales», aclara. Pero las condiciones no lo son. «Eso está conllevando una reducción de producción de leche y eso afecta a cualquier vaquero y no solo a ellos, también a los que le suministran los piensos, lo que se llevan la leche…», añade.

Calculan que con estos sacrificios, a lo largo y ancho del país, está entrando un 20% menos de leche a la industria.

En cuanto a las ayudas directas para el sector lácteo articuladas e marzo por el Gobierno en el marco del plan medidas especiales por la guerra de Ucrania, han permitido compensar las pérdidas que las explotaciones arrastran desde 2021. Las mayores han recibido un máximo de 35.000 euros. Han servido para arreglar el balance durante unos meses, pero no dejan de «ser un parche».

La sequía, la puntilla

Los ganaderos arremeten además contra las grandes cadenas que siguen utilizando el cartón de leche barata como reclamo. «No quieren que el consumidor pague el litro de leche a un euro y no somos conscientes de que si esto sigue así y tenemos que traer la leche de fuera al final lo van a pagar a dos», sentencian.

En lo que coinciden los profesionales es en que el sector se halla en una situación crítica y de la evolución de la sequía y del precio de la leche dependerá, en los próximos meses, que puedan seguir adelante. «La falta de agua nos puede dar la puntilla», advierten. Además de la requerida en la granja la necesitan para regar y que haya una buena cosecha y alimento para el ganado.

«Yel que se quita ya no vuelve a echar vacas, esto no es una cosa que cierres hoy y abras mañana. El sistema productivo necesita tres años para rodar y empezar a obtener leche y no se están reponiendo vacas, no hay novillas», advierten.

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